viernes, 5 de junio de 2009

El encéfalo

JUAN JOSÉ MILLÁS 05/06/2009

Qué dilema, Dios, el del contribuyente. O va a las urnas y da por buena una campaña que ha competido en zafiedad, incultura y mal gusto con los programas más tirados de la tele, o no va y permite que cada uno lea su abstención como le convenga. También puede ir y votar en blanco, pero tiene uno la impresión de que ese voto es una respuesta floja, inane, a la agresión intelectual de que hemos sido víctimas durante las dos últimas semanas. Se dice pronto: 15 días con sus telediarios, con sus mítines, con sus horas de radio, con sus cuñas publicitarias, con sus decenas de titulares periodísticos, de editoriales, de tertulias, sin que en medio de toda esa palabrería (que ha costado una pasta) apareciera una sola idea. De haberla visto, habríamos corrido tras ella para atraparla o para que nos atrapara. El pensamiento es una conquista dura, una escalada. Y nada garantiza, por alto que hayas llegado, que no puedas precipitarte de nuevo en la barbarie. Que un país con la historia de Italia vote a Berlusconi debería hacernos reflexionar. El mal está ahí, a la vuelta de la esquina. Y se puede caer más bajo todavía, no hay límites en el descenso a los infiernos, en la decadencia política, en el declive cultural.

Pues ya decimos, ni una idea en toda la campaña, ni un pensamiento organizado, nada. Unos por vocación, otros por torpeza, todos se han aplicado a la tarea de evitar la creación de un escenario donde fuera posible el trabajo del encéfalo. Da pánico asomarse al campo de batalla. Yo votaré, claro, pero al borde del desaliento, quizá por cobardía, por aquello del mal menor, pero también porque en la abstención percibo a veces cierta suficiencia, cierto sentimiento de superioridad que no comparto. Ahora bien, al día siguiente de las elecciones habría que hacer algo, porque esta mierda no puede continuar así.

martes, 2 de junio de 2009

Oxfam Internacional alerta sobre los riesgos humanitarios en Gaza

La ONG señala en un informe hecho público hoy que los 1,5 millones de palestinos de la franja corren el riesgo de sumirse aún más en la pobreza

AGENCIAS - Madrid - 02/06/2009

La ONG Oxfam Internacional (Intermón Oxfam en España) ha advertido hoy de que los 1,5 millones de palestinos que viven en Gaza corren el riesgo de sumirse aún más en la pobreza y de depender de la ayuda exterior, dos años después de que Israel iniciara el bloqueo a la franja. En un informe titulado "La reconstrución de Gaza: las personas antes de la política" y hecho público en el segundo aniversario del comienzo del bloqueo, la ONG reclama a Israel que levante esta medida para permitir la reconstrucción de la zona.

Oxfam recuerda que unas 8.000 viviendas fueron destruidas en Gaza debido a la última incursión militar israelí e indica que las familias afectadas carecen de perspectiva para residir en nuevos hogares porque Israel impide la entrada de materiales de construcción. Ayer expertos de la ONU llegaron a la franja para investigar las violaciones a los derechos humanos durante la ofensiva israelí de comienzos de año, que causó unos 1.400 palestinos muertos, la mayoría civiles.

Oxfam recalca que entre febrero y abril de este año Israel ha reducido la variedad de suministros que entran en la franja, hasta el punto de que la ayuda alimentaria se limita a siete alimentos básicos. Israel también ha denegado en este tiempo la entrada de dinero en efectivo, así como la circulación de personas, ya que sólo una minoría de la población (pacientes críticos y algunos estudiantes) puede entrar y salir de la franja.

Por otro lado, Gaza necesita de artículos de emergencia para reconstruir el alcantarillado, instalaciones eléctricas e infraestructura agrícola, suministros también negados por Israel.

Recomendaciones

Oxfam insta a Israel a que permita el tránsito durante todos los días por el paso de Karni (el de mayor capacidad) y por el de Nahal Oz (que canaliza el combusible para la central eléctrica de Gaza). El informe también recomienda a Israel que cese las incursiones militares en Gaza y que permita el acceso sin restricciones a todos los bienes y personas, especialmente a quienes buscan tratamientos médicos no disponibles en la franja.

Además, Oxfam pide a los palestinos que no lancen cohetes sobre Israel y dejen de interferir en el control de la asistencia humanitaria internacional.

Por último, subraya que la comunidad internacional debe garantizar el fin del bloqueo, a través del Consejo de Seguridad de la ONU, y que la UE debe suspender su ayuda a Israel hasta que este país no levante las restricciones a Gaza.

Una política 'comparable al colonialismo'

La política que lleva a cabo Israel en los Territorios Ocupados palestinos tiene "características propias del colonialismo" y encaja con la definición internacional de apartheid, contemplado como los "actos inhumanos perpetrados con el propósito de establecer y mantener el dominio de un grupo racial sobre cualquier otro grupo racial y su sistemática opresión", según revela un informe de la organización gubernamental sudafricana Consejo de Investiación de Ciencias Humanas (HSRC, por sus siglas en inglés), en el que participaron expertos cisjordanos e israelíes.

El texto, de 300 páginas, es el resultado del trabajo de un equipo de profesores universitarios y profesionales del Derecho Internacional de Sudáfrica, Reino Unido, Israel y Cisjordania. El documento lleva por título '¿Ocupación, colonialismo, apartheid? Una reevaluación de las prácticas de Israel en los territorios palestinos ocupados en función del Derecho Internacional' y será presentado oficialmente en una conferencia convocada por el HSRC para los días 13 y 14 de junio en Ciudad del Cabo.

Israel se ha apropiado de tierra y agua en los Territorios Ocupados, ha fusionado la economía palestina con la israelí y ha impuesto un sistema de dominación sobre los palestinos para garantizar su sometimiento a estas medidas, concluye la investigación. "Estas medidas son una negación del derecho de autodeterminación de la población originaria y es un indicio de una clara vocación de asumir la soberanía de parte de sus tierras y recursos naturales. Este tipo de anexionismo territorial es una característica del colonialismo", concluye.

Los tres pilares del apartheid -división racial y mayores derechos para los blancos, segregación por áreas geográficas y leyes "draconianas" de seguridad para reprimir cualquier oposición al régimen mediante detenciones, torturas, censuras y asesinatos- se cumplen en los Territorios Ocupados, según el estudio.

El primer pilar se refleja en las leyes y políticas israelíes que establecen la identidad judía y su estatus legal superior, así como beneficios materiales para los judíos a los que no pueden acceder los no judíos. El segundo se aplica en la "política israelí de fragmentación de los Territorios Ocupados para confinar a los palestinos a reservas mientras. Los judíos israelíes tienen prohibida la entrada en esas reservas, pero pueden circular libremente por el resto del territorio palestino", explica. El tercer pilar se traduce en la "continua invocación de la seguridad por parte de Israel para legitimar restricciones a la libertad de opinión, expresión, reunión, asociación y movimiento de los palestinos que enmascara un intento de suprimir la disidencia a su sistema de dominación y mantener así el control sobre los palestinos como grupo".

domingo, 24 de mayo de 2009

Visiones

Dioses


MANUEL VICENT 24/05/2009

"Si hubiera dioses yo quisiera ser dios. Por tanto no hay dioses". Así habló Zaratustra, el muñeco ventrílocuo de Nietzsche, con un orgullo que le salió directamente de la tripa. Negar a los dioses o arrojarlos por la borda me parece una forma demasiado ruda de librarse de la desgracia de ser humano. Pese a lo que diga Zaratustra los dioses existen. De hecho cualquiera puede ser dios si uno no espera demasiada gloria de ese oficio. No es tan difícil. Incluso tú mismo, sin ir más lejos, puedes realizar actos que estaban fuera del alcance de los dioses antiguos. No hubo habitante en el Olimpo que supiera quemar como Bogart cualquier pasión en la brasa de un Chesterfield demorando la muerte en cada calada. Ni en el paraíso existirá nunca un morbo comparable con el que te ofrece esa chica desconocida en el vagón del suburbano invitándote con la mirada a apearte en su misma parada. Hubo un momento en que toda la belleza del universo se concentró en la mandíbula de Ava Gardner. La frustración de Nietzsche consistía en que no podía ser dios. Probablemente habría superado esa neurosis si en lugar de caer en brazos de la histérica Lou-Salomé en las brumas de los Alpes, hubiera soñado con el placer de sorprenderse vivo bajo una parra junto al Egeo mientras sonaba un acordeón sobre una cazuela de mejillones. Los dioses antiguos vivían enjaulados en el tiempo y en el espacio infinitos sin poder librarse de esa maldición; en cambio cualquier mortal puede reducir con la mente el tiempo a un cuarto de hora de felicidad y el espacio a un lugar del sur donde vuelen las alfombras. Esa facultad es la primera prueba de tu omnipotencia. Puedes ser inmortal con sólo comerte un higo mientras concentras todo el deseo en ciertos labios. Al final de la vida siempre se llega con la sensación de que no se ha conseguido realizar los sueños. Sólo los tontos mueren satisfechos, pero no existe persona inteligente a la que el azar le ha negado un día de gloria en un ínfimo reino, en el que por un instante fue dios. Puede que ese reino fuera sólo el espejo del cuarto de baño donde se reflejaba tu juventud, en el que alguien, que acaba de salir, había dejado escrito con un lápiz de labios: tienes el pan en el tostador y el zumo en la nevera, te amo.

domingo, 17 de mayo de 2009

Sáhara

MANUEL VICENT 17/05/2009

Los profetas de la antigüedad se retiraban al desierto durante cuarenta días, obligados por una llamada interior, para preparar el mensaje de salvación que debían dar al pueblo. Entre un sol fiero e inmisericorde y la arena llameante, estos redentores ponían el cerebro a cocer y mientras duraba esa cocción se alimentaban de raíces y de saltamontes. En medio del sol y la arena, elementos puros, se hallaba la verdad absoluta, es decir, la nada, pero ese vacío se convertía en un carro de fuego que los arrebataba hacia las esferas para dejarlos caer desde lo más alto con un látigo en la mano en el atrio del templo. Al desierto también iban los anacoretas sin otra misión que la de laminarse el espíritu hasta que su carne se hacía transparente. No buscaban otra ventaja, salvo que a veces un cuervo les traía una torta en el pico y unas mujeres desnudas bailaban para ellos en el espejismo de las dunas. Sin ser profeta, ni anacoreta ni siquiera esteta he viajado hasta el fondo del desierto de Sáhara. Bajo un sol criminal que amenazaba con reducir mi cuerpo a un pequeño charco de manteca, he llegado hasta el campamento de Dajla donde se hallan varados en la arena los refugiados saharauis como restos de un naufragio político en la más absoluta miseria. Siempre he odiado el turismo sociológico. Tampoco me gustan esos intelectuales famosos que se presentan en un lugar peligroso del planeta, se hacen la foto sobre los escombros de un bombardeo y se vuelven a casa para tomarse un güisqui en el Palace. Durante el festival de cine en el Sáhara, con la conciencia puesta a macerar, he dormido en una alfombra bajo las estrellas, he contemplado la luna llena en el perfil de las dunas, he compartido con una familia saharaui la austeridad de unos alimentos beduinos en una jaima, he visto alacranes correr con la cola erguida y dispuesta, he sabido que la arena posee una belleza extrema cuando se convierte en una llama. No quiero dar ningún testimonio. En cualquier desierto hay dos caminos: uno lleva a la estética y otro a la moral. En el fondo del Sáhara ambas sensaciones del espíritu se funden con el destino agónico de estas gentes, que no tienen otra oferta, otra dádiva que la de resistir. Allí el tiempo es la misma cosa que la arena.

jueves, 14 de mayo de 2009

Pistas para solventar los problemas de la vida cotidiana

26 Abril 2009 Eduard Punset

De verdad que cada día se hace más difícil aguantar tanta palabrería irrelevante; casi nadie está hablando de las cosas que interesan a la gente de la calle, es decir, a la gran mayoría. Se les sueltan rollos ideológicos y divisorios sin cesar. Se cambian los ministros por razones incomprensibles. No se consigue el trabajo por motivos de edad: si es demasiado joven, se asume que el candidato será indisciplinado y, si es demasiado viejo, se lo rechaza porque sabe demasiado. “¿Por qué no te callas?”, creo que le dijo el Rey al presidente de un país amigo. Y yo añadiría: “¿Por qué no hablamos de cosas que realmente importan en la vida cotidiana de la gente?”. Quiero decir cosas menos grandilocuentes y opacas, pero fundamentales para andar por casa.

Me encuentro mucha gente que está angustiada porque pierde la memoria. En el discurso colectivo imperante ¿hay alguien que nos recuerde lo último que se ha descubierto en este campo y que podría sosegarnos? En diversos experimentos se ha demostrado que la gente pierde unos 55 minutos todos los días intentando recordar dónde ha dejado un objeto o un número de móvil. Casi una hora de tiempo de las ocho que uno invierte en trabajar es mucho tiempo. Ahora hemos descubierto que la razón de estos agujeros en la memoria tiene poco que ver, en promedio, con la edad o el grado de concentración.

Se trata de que, al contrario de los ordenadores, que tienen un sistema de archivo codificado, el nuestro es puramente contextual; es decir, tenemos tendencia a recordar un hecho determinado en función del contexto en que se produjo. Por ello recordamos mejor las cosas que nos han ocurrido en sitios inolvidables que en entornos rutinarios o aburridos. “No me acuerdo para nada de lo que desayuné ayer” –¡menos mal!–. ¿Por qué no intenta profundizar en el concepto del contexto en el que se produjo el hecho olvidado, en lugar de musitar que se olvida de todo porque se hace viejo o, lo que es peor, escuchar las sandeces que le están soltando en la tele?

Otro ejemplo. La persona a la que querías como novio ha dejado de hacerte caso porque ha salido con otra más guapa que tú. En lugar de sumirte en la tristeza y el resquemor infundado, ¿por qué no analizas el descubrimiento cien veces comprobado de que los más guapos lo tienen más fácil a la hora de encontrar trabajo y como amantes? De entrada, es cierto, lo tienen más fácil. Pero tú, que eres algo menos agraciada que la amiga de tu novio, tienes una ventaja enorme sobre ella: las enfermedades sufridas por tus antepasados afectaron tu metabolismo dejando unas huellas que aumentaron por encima del promedio el nivel de fluctuaciones asimétricas en tu rostro y tu cuerpo. A pesar de ello, tus predecesores y tú misma salisteis adelante. A tu competidora más agraciada le falta probarlo.

Una última pista para solventar los problemas importantes de la vida cotidiana mucho más relevante que los rollos ideológicos y odios de clanes. La necesidad de sobrevivir por encima de todo excluye apostar por las soluciones perfectas y a toda prueba. Si alguien ofrece soluciones utópicas e inexpugnables, es que no conoce los recovecos del cerebro interesado, sobre todo, en sobrevivir. Elige la opción que mejora las cosas, pero no las resuelve para siempre. Déjale al cerebro un poco de libertad. Te sentirás mejor y, sobre todo, no habrás puesto atención en lo que decía la radio mientras cavilabas.